25 abril, 2011

Informe Dipló de Abril

nforme Dipló – 19-04-11

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DIPLÓ I

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Doble moral de la intervención internacional

Libia, lo justo y lo injusto



por Ignacio Ramonet

Director de Le Monde diplomatique, edición española.





El silencio de los gobiernos progresistas latinoamericanos ante las revueltas árabes y el apoyo a Gadafi de algunos de sus líderes resulta sobrecogedor. Contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak, la intervención actual en Libia cuenta con el aval de Naciones Unidas. Lo que no implica que esté exenta de problemas ni de intereses ocultos.







“Todos los pueblos del mundo

que han lidiado por la libertad

han exterminado al fin a sus tiranos”

Simón Bolívar



Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar –en particular en el seno de la izquierda– con respecto a la operación “Odisea del Amanecer”, iniciada el pasado 19 de marzo.

La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del Muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta y en el epicentro del “foco perturbador” del mundo (ese arco de todas las crisis que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel) su onda de expansión modifica la geopolítica internacional.

El pasado 14 de enero algo se rompió para siempre en el mundo árabe. Ese día, manifestantes tunecinos que desde hacía semanas reclamaban en las plazas libertad y democracia consiguieron derrocar al déspota Ben Alí. Comenzaba el deshielo de las viejas tiranías árabes. Un mes después, en Egipto, el corazón de la vida política árabe, un poderoso movimiento de protesta social expulsaba a su vez al general Hosni Mubarak del poder. Entonces, como si de repente hubieran descubierto que los regímenes autoritarios, de Marruecos a Bahrein, eran colosos con pies de barro, decenas de miles de ciudadanos árabes se lanzaron a las plazas gritando su infinito hartazgo de los ajustes sociales y las dictaduras (1).

La fuerza espontánea de estos vientos de libertad sorprendió a todas las cancillerías mundiales. Cuando comenzaron a soplar sobre las dictaduras aliadas de Occidente (en Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania, Arabia Saudita, Bahrein, Irak, Yemen), las grandes capitales occidentales, empezando por Washington, Londres y París, se sumieron en un prudente mutismo, o alternaron declaraciones que revelaban su profundo malestar ante el riesgo de ver desaparecer a sus “amigos dictadores” (2).



Mutismo en América Latina



Mucho más sorprendente fue, durante esta primera fase (de mediados de diciembre a mediados de febrero), el silencio de los gobiernos progresistas de América Latina, considerados por toda una parte de la izquierda internacional como su principal referente contemporáneo. Una sorpresa tanto más grande puesto que estos gobiernos tienen mucho en común con el movimiento insurreccional árabe: llegaron al poder mediante las urnas, aupados por poderosos movimientos sociales (en Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay) que, en varios países (Ecuador, Bolivia, Argentina), después de haber resistido a dictaduras militares, también derrocaron pacíficamente a gobernantes corruptos.

Inmediata debió haber sido allí la solidaridad con las insurrecciones árabes, réplicas de sus propios alzamientos cívicos. Pero no lo fue. Y eso que el carácter izquierdista del movimiento no ofrecía dudas. El conocido intelectual egipcio Samir Amin lo describe así: “Las principales fuerzas en movimiento durante los meses de enero y de febrero eran de izquierdas. Demostraron que tenían una resonancia popular gigantesca pues llegaron a movilizar a ¡más de quince millones de manifestantes en todo Egipto! Los jóvenes, los comunistas, fragmentos de las clases medias democráticas constituyeron la columna vertebral de ese movimiento” (3).

A pesar de ello, hubo que esperar al 14 de febrero –o sea tres días después de la caída del odiado Mubarak y un día antes del comienzo de la insurrección popular en Libia– para que, por fin, un líder latinoamericano calificase la rebelión árabe de “revolucionaria” en una declaración donde explicaba con lucidez: “Los pueblos no desafían la represión y la muerte ni permanecen noches enteras protestando con energía por cuestiones simplemente formales. Lo hacen cuando sus derechos legales y materiales son sacrificados sin piedad a las exigencias insaciables de políticos corruptos y de los círculos nacionales e internacionales que saquean el país” (4).

Pero cuando, naturalmente, esa rebelión se extendió a los países autoritarios del mal llamado “socialismo árabe” (Argelia, Libia, Siria), un pesado mutismo volvió a caer sobre las capitales del progresismo latinoamericano. Políticamente esto aún podía interpretarse de dos maneras: simple prolongación del prudente silencio que hasta entonces, globalmente, habían observado esas cancillerías con respecto a acontecimientos muy alejados de sus principales centros de interés; o expresión de un malestar político frente al riesgo de perder, en su pulseada contra el imperialismo, a aliados estratégicos...

Ante el peligro de que triunfase esta segunda opción, varios intelectuales relevantes (5) avisaron de inmediato que ello significaría algo impensable para gobiernos seguidores del mensaje universal del bolivarianismo. Porque sería afirmar que una relación estratégica entre Estados es más importante que la solidaridad con los pueblos en lucha, lo cual conduciría, más tarde o más temprano, a cerrar los ojos ante cualquier eventual atrocidad contra los derechos humanos (6). Y en este caso el ideal solidario de la revolución latinoamericana naufragaría en el helado océano de la Realpolitik.

En el tablero de la política internacional, la Realpolitik (definida por Bismarck, el “canciller de hierro” prusiano, en 1862) considera que los países se reducen a sus Estados. Jamás toma en cuenta a sus sociedades. Según ella, los Estados se mueven sólo en función de sus fríos intereses y de sus alianzas estratégicas (cuya finalidad esencial es la preservación del Estado y no la protección de la sociedad). Desde la paz de Westfalia en 1648, la doctrina geopolítica establece que la soberanía de los Estados es intangible en virtud del principio de no-injerencia y que un gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos.

Semejante idea de la soberanía –que sigue siendo dominante– ha visto erosionada su legitimidad desde el final de la Guerra Fría en 1989. Y ello en nombre de los derechos de los ciudadanos y de una concepción ética de las relaciones internacionales. Las dictaduras, cuyo número se reduce de año en año, van resultando cada vez más ilegítimas según los criterios del derecho internacional. Y moralmente inaceptables porque, entre otros graves abusos, despojan a las personas de sus atributos de ciudadanos.

Basado en este razonamiento se desarrolló, en los años 90, el concepto de derecho de injerencia o deber de asistencia que condujo, pese a aceptables pretextos de fachada, a desastres político-humanitarios de gran envergadura en Kosovo, Somalia, Bosnia... Y finalmente, bajo la conducción de los neoconservadores estadounidenses, al desastre total de la guerra de Irak (7).

Pero tan trágicos fracasos no han interrumpido la idea de que un mundo más civilizado debe ir abandonando una concepción de la soberanía interna establecida hace casi cuatro siglos en nombre de la cual poderes no elegidos democráticamente han cometido (y cometen) incontables atrocidades contra sus propios pueblos.

En 2006, la Organización de las Naciones Unidas, en su Resolución 1674, ha hecho de la protección de los civiles, incluso contra su propio gobierno cuando éste usa armas de guerra para reprimir manifestaciones pacíficas, una cuestión fundamental. Esto modifica, por primera vez desde el Tratado de Westfalia –en materia de derecho internacional– la concepción misma de la soberanía interna y del principio de no-injerencia. La Corte Penal Internacional (CPI), creada en 2002, va en idéntico sentido.

En ese mismo espíritu, muchos líderes latinoamericanos denunciaron con justa razón la pasividad o la complicidad de grandes potencias democráticas ante los graves crímenes cometidos, entre 1970 y 1990, por las dictaduras militares en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países mártires de Centro y Suramérica.

Por eso sorprendió que no llegase de América Latina ningún mensaje de solidaridad para con los civiles reprimidos a partir del 15 de febrero, cuando empezaron las protestas sociales pacíficas en Libia, inmediatamente reprimidas por las fuerzas del coronel Gadafi con desmedida violencia (233 muertos en los primeros días) (8). Ni tampoco al estallar, el 20 de febrero, el “Tripolitazo”, cuando unos 40.000 manifestantes denunciaron la carestía de la vida, la degradación de los servicios públicos, las privatizaciones impuestas por el FMI y la ausencia de libertades.

Igual que durante el “Caracazo” del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, esa insurrección tripolitana, retransmitida por decenas de testigos oculares, se extendió como reguero de pólvora por toda la capital: se multiplicaron las barricadas, ardió la sede del gobierno, las comisarías fueron incendiadas, los locales de la televisión oficial saqueados, el aeropuerto ocupado, y el palacio presidencial asediado. El régimen libio empezó a tambalearse.



Inmenso error político



En semejantes circunstancias, cualquier otro dirigente hubiese entendido que la hora de negociar y de abandonar el poder había llegado (9). No así el coronel Gadafi. A riesgo de sumir a su país en una guerra civil, el “Guía”, en el poder desde hace 42 años, explicó que los manifestantes eran “jóvenes a los que Al Qaeda había drogado echándoles píldoras alucinógenas en el Nescafé...” (10). Y ordenó a la Fuerza Armada reprimir las protestas a cañonazos y con una fuerza extrema. El canal Al-Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).

En Benghazi, un grupo de protestatarios asaltó un arsenal de la guarnición local y se apoderó de miles de armas ligeras para defenderse contra la brutalidad de la represión. Varios destacamentos militares enviados por Gadafi para sofocar en sangre la protesta se sumaron a la rebelión con tanques y pertrechos. En condiciones muy desfavorables para los insurrectos empezaba la guerra civil: un conflicto impuesto por Gadafi contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio.

Hasta ese momento, las capitales de la América Latina progresista seguían silenciosas. Ni una palabra de solidaridad, ni siquiera de compasión con los rebeldes civiles que luchan y mueren por la libertad. Hasta que, el 21 de febrero, en un intento por alejar cualquier acusación contra ella, la diplomacia británica –cuya responsabilidad fue central en la rehabilitación del coronel Gadafi a partir de 2004 en la escena internacional– anuncia, a través del ministro de Exteriores William Hague, que el líder libio “podría haber huido de su país y estar dirigiéndose a Venezuela” (12).

Es falso. Y Caracas lo desmiente rotundamente. Pero los medios internacionales muerden el anzuelo y se centran de inmediato en la conexión que el Foreign Office ha sugerido. Minimizando los ostentosos recibimientos de Gadafi en Roma, Londres, París o Madrid, la prensa mundial insiste en las relaciones del “Guía” con Caracas. El propio Gadafi cae en la trampa y también menciona a Venezuela en su primer discurso desde el comienzo de las protestas. Lo hace para negar su huída a ese país, pero ello da pie a nuevas especulaciones sobre el “eje Trípoli-Caracas”. Gadafi añade: “Los manifestantes son ratas, drogados, un complot de extranjeros, de estadounidenses, de Al Qaeda y de locos” (13).

Esta perezosa jácara del “complot estadounidense” es retomada como argumento por varios dirigentes progresistas latinoamericanos –Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, entre otros–, para expresar ahora, cada uno a su modo, una clara solidaridad con el dictador libio bajo los sufridos pretextos de que la “situación es confusa”, que los “medios de comunicación mienten” y que “nadie sabe quiénes son los rebeldes” (14). Ni una frase de compasión hacia un pueblo sublevado contra un tirano militar que manda disparar contra sus propios ciudadanos. Ninguna alusión tampoco a la famosa sentencia del Libertador Simón Bolívar: “Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo”, doctrina fundamental del bolivarianismo.

La inmensidad del error político sobrecoge. Una vez más, algunos gobiernos progresistas conceden prioridad, en materia de relaciones internacionales, a cínicas consideraciones estratégicas que se hallan en perfecta contradicción con su propia naturaleza política. ¿Los conducirá ese razonamiento a expresar también su apoyo a otro infrecuentable tiranillo local, Bashar al Assad, presidente de Siria, un país que vive bajo estado de emergencia desde 1962 y cuyas fuerzas de represión tampoco han dudado en disparar con fuego real contra pacíficos manifestantes desarmados?

En lo que respecta a Libia, la única iniciativa latinoamericana positiva fue la del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que propuso, el 1º de marzo pasado, el envío a Trípoli de una Comisión internacional de mediación constituida por representantes de países del Sur y del Norte para tratar de poner fin a las hostilidades y negociar un acuerdo entre las partes. Rechazada por Seif el Islam, el hijo del “Guía”, pero aceptada por Gadafi, esta tentativa de mediación fue torpemente descartada por Washington, París, Londres y los insurgentes libios.

A partir de ahí, las cancillerías progresistas suramericanas insistieron en su apoyo a un perfecto iluminado. En efecto, hace decenios que Muamar Gadafi dejó de ser aquel capitán revolucionario que, en 1969, derrocó a la monarquía, expulsó de su país las bases militares estadounidenses y proclamó una singular “República árabe y socialista”. Desde el final de los años 70, su errática trayectoria y sus delirios ideológicos (véase su disparatado Libro Verde) lo han convertido en un dictador imprevisible y jactancioso. Semejante a aquellos tiranos locos que América Latina conoció en el siglo XIX con el nombre de “caudillos bárbaros” (15). Ejemplos de sus trastornos: la expedición militar de 3.000 hombres que lanzó, en 1978, en auxilio del sanguinario Idi Amín Dadá, otro demente presidente de Uganda... O su afición a un juego erótico con chicas menores llamado “bunga bunga” que le enseñó a su socio italiano Silvio Berlusconi... (16).

Gadafi jamás se ha sometido a ninguna elección. Ha establecido en torno a su imagen un culto de la personalidad que linda con el endiosamiento. En la “masocracia” (Jamahiriya) libia no existe ningún partido político, sólo hay “comités revolucionarios”. Habiéndose autoproclamado “Guía” vitalicio de su país, el dictador se considera por encima de las leyes. En cambio, el vínculo familiar es, según él, fuente de derecho. Basado en ello, nombró por antojo a sus hijos para los puestos de mayor responsabilidad del Estado y los de mayor rentabilidad en los negocios.

Tras la (ilegal) invasión de Irak en 2003, temiendo ser el siguiente de la lista, Gadafi se arrodilló ante Washington, firmó acuerdos con la administración Bush, erradicó sus armas de destrucción masiva e indemnizó a las víctimas de sus atentados terroristas. Para complacer a los “neocons” estadounidenses se erigió en perseguidor de Osama Ben Laden y de la red Al Qaeda. Estableció también acuerdos con la Unión Europea para convertirse en cancerbero retribuido de los emigrantes africanos. Pidió ingresar en el FMI (17), creó zonas especiales de libre comercio, cedió los yacimientos de hidrocarburos a las grandes transnacionales occidentales y eliminó los subsidios a los productos alimenticios de primera necesidad. Inició el proceso de privatización de la economía que provocó un importante aumento del desempleo y agravó las desigualdades.

El “Guía” protestó contra el derrocamiento del dictador tunecino Ben Alí a quien consideraba como “el mejor gobernante de la historia de Túnez”. En materia de inhumanidad, sus fechorías son incontables. Desde su apoyo a conocidas organizaciones terroristas hasta su demostrada participación en atentados contra aviones civiles, pasando por su encarnizamiento contra cinco inocentes enfermeras búlgaras torturadas durante años en prisión, o el fusilamiento sin juicio, en la siniestra cárcel Abú Salim de Trípoli, en 1996, de un millar de prisioneros originarios de Benghazi (18).



Dudosa solidaridad democrática



La actual revuelta empezó precisamente en esa ciudad el 15 de febrero pasado cuando las familias de estos fusilados, animadas por las protestas en los países árabes, salieron a la calle para exigir pacíficamente la liberación del abogado Fathy Terbil quien defiende, desde hace quince años, el derecho a recuperar los cuerpos de sus parientes ejecutados (19). Las imágenes de la brutalidad de la represión de esta manifestación –difundidas por las redes sociales y el canal Al-Jazeera– escandalizaron a la población. Al día siguiente, las protestas se habían ampliado masivamente y extendido a otras ciudades. Sólo en Benghazi, 35 personas fueron asesinadas por la policía y las milicias gadafistas (20).

A mediados de marzo, cuando las huestes gadafistas empezaron a cercar Benghazi, tan alto grado de ensañamiento contra la población civil hizo legítimamente temer que se cometiese un baño de sangre (21). En un discurso dirigido a “las ratas” de esa ciudad, el “Guía” amenazó: “Llegamos esta noche. Empiecen a prepararse. Los sacaremos del fondo de sus armarios. No habrá piedad” (22).

Los pueblos recientemente liberados de Túnez y Egipto deberían haber acudido de inmediato en ayuda de los asediados libios que reclamaban a gritos ayuda internacional (23). Era su responsabilidad primera. Pero lamentablemente los gobiernos de estos dos países no supieron estar a la altura de las circunstancias históricas.

En ese contexto de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó, el 17 de marzo, la resolución 1973 que establece un régimen de exclusión aérea en Libia con el fin de proteger a la población civil y hacer cesar las hostilidades (24). La Liga Árabe había dado su acuerdo preliminar. Y, cosa excepcional, la resolución fue presentada por un Estado árabe: el Líbano (además de Francia y Reino Unido). Ni China, ni Rusia, que disponen de derecho de veto, se opusieron. Brasil e India tampoco votaron en contra. Varios países africanos se pronunciaron a favor: Sudáfrica (la patria de Mandela), Nigeria y Gabón. Ningún Estado se opuso.

Se puede estar en contra de la estructura actual de Naciones Unidas o estimar que su funcionamiento actual deja mucho que desear. O bien que las potencias occidentales dominan esa organización. Son críticas aceptables. Pero, por ahora, la ONU constituye la única fuente de legalidad internacional. Por eso, y contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak que nunca tuvieron el aval de la ONU, la intervención actual en Libia es legal –según el derecho internacional–, legítima –según los principios de la solidaridad entre demócratas– y deseable para la fraternidad internacionalista que une a los pueblos en lucha por su libertad. Se podría añadir que potencias musulmanas como Turquía, reticentes en un primer momento, han terminado por participar en la operación.

También podría recordarse que si Gadafi, como era su intención, hubiese anegado en sangre la insurrección popular, habría enviado una señal de vía libre a los demás tiranos de la región, alentándolos de ese modo a aplastar ellos también, sin miramientos, las protestas locales. Basta con observar que, en cuanto las tropas de Gadafi se aproximaron a sangre y fuego a Benghazi, en medio de la pasividad internacional, los regímenes de Bahrein y de Yemen no dudaron en disparar con fuego real contra los manifestantes pacíficos. No lo habían hecho hasta entonces. Pero apostaron a su vez al inmovilismo internacional.

La Unión Europea, en particular, tiene una responsabilidad específica en este asunto. No sólo militar. Es menester pensar en la próxima etapa de consolidación de las nuevas democracias que van a ir surgiendo en esta región tan vecina. Apoyar la “primavera árabe” supone asimismo el lanzamiento de un verdadero “Plan Marshall”, o sea, una ayuda económica masiva “semejante a la que se ofreció a Europa del Este después de la caída del muro de Berlín” (25).

¿Significa todo esto que la operación “Odisea del Amanecer” no plantea problemas? En absoluto. En primer lugar, porque los Estados u Organizaciones que la capitanean (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, OTAN) son los “sospechosos de siempre” implicados en múltiples aventuras guerreras sin la mínima cobertura legal, legítima o humanitaria. Aunque esta vez los objetivos de solidaridad democrática parecen más evidentes que los nexos con la seguridad nacional de Estados Unidos, cabe preguntarse ¿desde cuándo le ha importado a estas potencias la democracia en Libia? Es por ello que carecen de credibilidad.

Segundo: existen otras injusticias en esta misma región –el sufrimiento palestino, la intervención militar saudita en Bahrein contra la indefensa mayoría chiita, la desproporcionada brutalidad de los gobiernos de Yemen y de Siria...– ante las cuales las mismas potencias que atacan a Gadafi hacen la vista gorda dando prueba de una doble moral.

Tercero: el objetivo debe ser el que fija la resolución 1973 y sólo ése: ni invasión terrestre, ni víctimas civiles. La ONU no ha dado licencia para derrocar a Gadafi, aunque bien parece que ese sea el objetivo final (e ilegal) de la operación. En ningún caso esta intervención debe servir de precedente para otras aventuras guerreras contra Estados situados en el punto de mira de las potencias occidentales dominantes.

Cuarto: la historia enseña (y el caso de Afganistán lo demuestra) que es más fácil entrar en una guerra que salir de ella. Y quinto: el olor a petróleo de toda esta operación apesta.

Los pueblos árabes están sin duda sopesando lo justo y lo injusto de la actual intervención militar en Libia. En su gran mayoría apoyan a los insurgentes (aunque se siga sin saber bien quiénes son y aunque se sospeche que varios elementos indeseables figuran en el actual Consejo Nacional de Transición). Por el momento, al menos hasta finales de marzo, no se han producido manifestaciones de rechazo a la operación en ninguna capital árabe. Al contrario, como estimuladas por ella, nuevas protestas contra las autocracias se intensificaron en Marruecos, Yemen, Bahrein... Y sobre todo en Siria.

Obtenida la zona de exclusión aérea y a salvo la población civil de Benghazi, a finales de marzo estaban cumplidas las dos principales exigencias de la resolución 1973. Aunque otras demandas no lo estaban aún (el cese el fuego por parte de las fuerzas gadafistas y su garantía de acceso seguro a la ayuda humanitaria internacional), a partir de ese momento los bombardeos debieron cesar. Más aún en la medida en que la OTAN, que no ha recibido mandato internacional para ello, ha asumido el 31 de marzo el liderazgo militar de la ofensiva. La resolución tampoco autoriza a armar, entrenar y dirigir militarmente a los rebeldes porque ello supone un mínimo de fuerzas extranjeras (“comandos especiales”) presentes en el suelo libio, lo cual está explícitamente excluido por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad.

Es urgente que los miembros de ese Consejo de la ONU vuelvan ahora a consultarse; que se tenga en cuenta la posición de China, Rusia, India y Brasil para imponer un alto el fuego inmediato y buscar una salida no militar al drama libio. Una solución que tome en cuenta también la iniciativa de la Unión Africana, garantice la integridad territorial de Libia, impida toda invasión terrestre de fuerzas extranjeras, preserve las riquezas del subsuelo contra la rapacidad de algunas potencias foráneas, ponga fin a la tiranía y reafirme la aspiración a la libertad y a la democracia de los ciudadanos.

En Libia, sólo una salida política negociada por todas las partes será justa.



1 Ignacio Ramonet, “Cinco causas de la insurrección árabe”, Informe Dipló, 16-4-11, www.eldiplo.org

2 Ignacio Ramonet, “Túnez, Egipto, Marruecos, esas dictaduras ‘amigas’”, www.monde-diplomatique.es

3 Christophe Ventura, “Entrevista con Samir Amin”, Mémoire des luttes, París, 29-4-11.

4 Fidel Castro, “La Rebelión Revolucionaria en Egipto”, Granma, La Habana, 14-2-11.

5 Véase, por ejemplo, Santiago Alba y Alma Allende, “Del mundo árabe a América Latina”, Rebelión, 24-2-11, y Atilio Boron, “No abandonar a los pueblos árabes”, Página/12, Buenos Aires, 7-4-11.

6 Error que ya cometió dos veces la revolución cubana cuando apoyó la intervención militar del Pacto de Varsovia en Praga para aplastar la insurrección popular checoslovaca en agosto de 1968 y cuando aprobó la invasión de Afganistán por la URSS en diciembre de 1979.

7 Ignacio Ramonet, Irak, historia de un desastre, Debate, Madrid, 2005.

8 Agencia Reuters, 21-2-11.

9 En América Latina, ante protestas populares de gran envergadura, varios presidentes (elegidos democráticamente) tuvieron que renunciar a su cargo. Tres de ellos en Ecuador: Abdalá Bucarám, “por incapacidad mental”, en 1997, Jamil Mahuad en 2000 y Lucio Gutiérrez en 2002. Dos en Bolivia: Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003 y Carlos Mesa en 2005. En Perú, Alberto Fujimori en 2000. Y en Argentina, Fernando de la Rúa en 2001.

10 El País, Madrid, 24-4-11.

11 The Guardian, Londres, 21-2-11.

12 Agencia AFP, 21-2-11.

13 www.rue89.com/2011/02/22/kadhafi-je-suis-a-tripoli-pas-au-venezuela-191416

14 El más antiimperialista de los líderes árabes, Sayyed Nasrallah, jefe del Hezbolá libanés, ha declarado que es “irracional decir que las revoluciones árabes, y singularmente la libia, fueron preparadas en cocinas estadounidenses”. Discurso del Seyyed Nasrallah, 19-4-11, www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=&inicio=0

15 Alcides Arguedas, Los Caudillos bárbaros, editorial Viuda de Luis Tasso, Barcelona, 1929. Véase también Max Daireaux, Melgarejo, Editorial Andina, Buenos Aires, 1966.

16 Quentin Girard, “Toi vouloir faire bunga-bunga?”, Slate, París, 12-11-10, www.slate.fr/story/30061/bunga-bunga-berlusconi

17 “Le Rapport du FMI qui félicite la Libye”, in Mémoire des luttes, París, 11-4-11, www.medelu.org/spip.php?article761

18 Brian May, “Informe sobre Libia”, Amnistía Internacional, Londres, 27-5-10, www.amnesty.be/doc/communiques-et-publications/Les-rapports-annuels/Le-rapport-annuel-2010/Moyen-Orient-et-Afrique-du-nord,2038/article/libye-16281

19 Véase Evan Hill, “The day the Katiba fell”, Al Jazeera english, 2-4-11, http://english.aljazeera.net/indepth/spotlight/libya/2011/03/20113175840189620.html

20 Ibid.

21 Estos y otros crímenes han conducido al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, a abrir una investigación contra Muamar Gadafi, acusado de “crímenes contra la humanidad” por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

22 Agencia AFP, 17-4-11.

23 Khaled Al-Dakhil, “Pourquoi tant d’hésitations?”, Al-Hayat, Londres (reproducido por Courrier Internacional, París, 17-4-11).

24 www.un.org/spanish/docs/sc

25 Nouriel Roubini, “Un plan Marshall pour le printemps arabe”, Les Échos, París, 21-4-11.



I.R.

© Le Monde diplomatique, edición española

REPERCUSIONES DE NUESTRO ACTO EN LA FERIA-Carta Abierta

Compañeras y Compañeros:

Aprovechamos este envío para informar que estamos recibiendo en nuestro correo electrónico una inusual cantidad de mensajes, todos con felicitaciones a los panelistas y congratulándose por la iniciativa colectiva de Carta Abierta.
También es necesario reiterar, en nombre de ese colectivo, el pedido de disculpas a los asistentes que, por razones de espacio, no pudieron ingresar. Insistimos en lo que dijimos ayer: el acto superó todos los cálculos previos.
A continuación, copiamos los vínculos que llevan a las notas periodísticas publicadas en los diarios La Nación, Página 12, Tiempo Argentino y Clarín. En documento adjunto incluímos el texto de la alocución con la que nuestro compañero Rodolfo Hamawi, Director Nacional de Industrias Culturales, intervino en el acto de inauguración de la 37a.Feria del Libro.


http://www.lanacion.com.ar/1367954-homenajes-y-politica-hasta-la-madrugada

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-21497-2011-04-25.html

http://tiempo.elargentino.com/notas/intelectuales-y-artistas-de-carta-abierta-contra-neoliberalismo

http://www.clarin.com/sociedad/discurso-Carta-Abierta-Vargas-Llosa_0_469153156.html

ACTO EN LA FERIA SUPERÓ TODOS LOS CÁLCULOS-Carta Abierta

ompañeras y Compañeros:

Nuestro acto de ayer en la Feria del Libro superó todos los cálculos. Una fila que llegó a sumar casi 2.000 personas preanunciaba, una hora antes del inicio, que la Sala J.L.Borges sería largamente colmada. Intentamos conseguir -infructuosamente- una pantalla y sonido exterior. Por eso, poco más de 500 asistentes tuvieron que optar por irse ya que las 850 sillas estaban ocupadas y el resto del espacio disponible fue cubierto por el público que permaneció de pie.

El panel estuvo integrado por: Osvaldo Bayer, Federico Luppi, Tito Cossa, Norberto Galasso, Vicente Battista, Sandra Russo, Lily Mazzure, Sara Rietti, Eduardo Rinesi, Teresa Parodi, Carlos Girotti, María Pía López y Horacio González (en breve pondremos a disposición los videos correspondientes). Personalidades de la cultura y la política, así como organizaciones sindicales y sociales se hicieron presentes, mientras que otros enviaron sus adhesiones (la lista completa la enviaremos en el curso de la semana).

El acto finalizó con la entonación del Himno Nacional, cantado a capella por Liliana Herrero y Teresa Parodi, y en medio de un clima de entusiasmo y alegría por el protagonismo colectivo.

EQUIPO DE COMUNICACIÓN

Videos Carta Abierta SALUD

Compañeras y Compañeros,

Están disponibles los videos de la discusión del documento elaborado por el Foro de Políticas Públicas de Salud de Carta Abierta durante la asamblea del 16 de abril.

http://www.youtube.com/view_play_list?p=40C9BA4DF97BA172

saludos

http://www.youtube.com/lasPatasEnlaFuente


EQUIPO DE COMUNICACIÓN

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Abierta 3" de Grupos de Google.

Acto 23ABRIL2011-Carta Abierta

CTO DE LA CULTURA ARGENTINA

Sábado 23 de abril 21 horas – Sala Jorge Luis Borges – Feria Internacional del Libro de Buenos Aires


PROCESOS POPULARES O NEOLIBERALISMO: LA DISPUTA POR EL FUTURO


Hablarán: Osvaldo Bayer, Tito Cossa, Norberto Galasso, Federico Luppi, Eduardo Rinesi, Horacio González, Sara Rietti, Vicente Battista, Liliana Mazzure, Stella Calloni, Teresa Parodi, María Pía López, Carlos Girotti, Adrián Caetano y Luis Bruschtein.

AUSPICIA ESPACIO CARTA ABIERTA

El día sábado 23/4 a partir de las 20.30 hs la entrada a la Feria del Libro es libre y gratuita por ser el Día del Libro.


¡Rogamos difundir esta información!

Reflexiones del compañero Fidel_Los debates del Congreso.



Reflexiones del compañero Fidel



Los Debates del Congreso



Escuché hoy domingo a las 10 de la mañana los debates de los delegados al Sexto Congreso del Partido.

Eran tantas las comisiones que, como es lógico, no pude escuchar a todos los que hablaron.

Se habían reunido en cinco comisiones para discutir numerosos temas. Desde luego que yo también aprovechaba los recesos para respirar con calma y consumir algún portador energético de procedencia agrícola. Ellos seguramente con más apetito por su trabajo y su edad.

Me asombraba la preparación de esta nueva generación, con tan elevado nivel cultural, tan diferente a la que se alfabetizaba precisamente en 1961, cuando los aviones yankis de bombardeo, en manos mercenarias, atacaban la Patria. La mayor parte de los delegados al Congreso del Partido eran niños, o no habían nacido.

No me importaba tanto lo que decían, como la forma en que lo decían. Estaban tan preparados y era tan rico su vocabulario, que yo casi no los entendía. Discutían cada palabra, y hasta la presencia o la ausencia de una coma en el párrafo discutido.

Su tarea es todavía más difícil que la asumida por nuestra generación cuando se proclamó el socialismo en Cuba, a 90 millas de Estados Unidos.

Por ello, persistir en los principios revolucionarios es, a mi juicio, el principal legado que podemos dejarle. No hay margen para el error en este instante de la historia humana. Nadie debe desconocer esa realidad.

La dirección del Partido debe ser la suma de los mejores talentos políticos de nuestro pueblo, capaz de enfrentarse a la política del imperio que pone en peligro a la especie humana y genera gansters como los de la OTAN, capaces de lanzar en solo 29 días, desde el inglorioso “Amanecer de la Odisea”, más de 4 mil misiones de bombardeo sobre una nación de África.

Es deber de la nueva generación de hombres y mujeres revolucionarios ser modelo de dirigentes modestos, estudiosos e incansables luchadores por el socialismo. Sin duda constituye un difícil desafío en la época bárbara de las sociedades de consumo, superar el sistema de producción capitalista, que fomenta y promueve los instintos egoístas del ser humano.

La nueva generación está llamada a rectificar y cambiar sin vacilación todo lo que debe ser rectificado y cambiado, y seguir demostrando que el socialismo es también el arte de realizar lo imposible: construir y llevar a cabo la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, y defenderla durante medio siglo de la más poderosa potencia que jamás existió.



Fidel Castro Ruz

Abril 17 de 2011

8 y 33 p.m.



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México: un país que es destruido desde el interior

SOMOS UNA AMERICA EN LUCHA Y SOLIDARIDAD


México: un país que es destruido desde el interior

Descargar Aquí el Boletín

Hacer un recuento de lo que ocurre en México, sería una tarea tan difícil como describir cuadro por cuadro la escena de un paisaje en implosión, un país que es destruido desde el interior. El horror se ha instalado en la cotidianidad y quizá es sobre todo la normalización de este estado de cosas el elemento más inquietante de lo que sucede en el país. Imágenes y palabras se instalan en una coyuntura permanente, en un presente que parece perpetuarse en la lógica de la destrucción. Así por ejemplo, durante el último mes hemos sabido de los alcances de la operación “Rápido y furioso”, en la que con anuencia de distintos funcionarios norteamericanos se permitió la entrada de más de 2,000 armas que posteriormente fueron utilizadas por distintas mafias mexicanas vinculadas con el tráfico de drogas y otras acciones criminales que en muchos casos se dirigen contra la población .

El correlato de la actuación de las autoridades mexicanas sólo augura la profundización de la cultura de la violencia que ahora crece desbocada. La propuesta de reforma de ley por parte del gobernador del estado de Chihuahua, César Duarte, que contempla el servicio militar obligatorio durante tres años so pena de cárcel para los jóvenes que no realizan estudios o trabajos formales, es una prueba de ello. Por su parte, los medios de difusión masiva, acordaron en medio de un inmenso despliegue mediático, un pacto de censura y la intención de crear una realidad propia de la distopía orwelliana. A fines de marzo, fue presentado el denominado Acuerdo para la cobertura informativa de la violencia, con el que la dictadura mediática encabezada por el duopolio televisivo conformado por Televisa y TV Azteca, proponen, entre otras cosas, la adopción de “criterios editoriales comunes” que contrarresten los efectos propagandísticos del “crimen organizado”.

Debajo de estos acuerdos, la guerra lanzada por Felipe Calderón aumenta sus cifras. Se estima que la cifra de muertes entre mujeres y hombres oscila entre los treinta y cinco y cuarenta mil asesinatos desde 2006. La cifra crecerá, pues en los últimos días se han descubierto fosas clandestinas en distintos estados del país(4). Por otro lado, las recientes declaraciones de un general del ejército en retiro, quien cumple funciones de “seguridad pública” revelaron la práctica de ejecuciones extrajudiciales, lo que abre paso a la sospecha de que este tipo de acciones ilegales sean realizadas por otros cuerpos represivos del Estado mexicano.


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Resumen de artículos y noticias

- Editorial: México: un país que es destruido desde el interior
- 27 activistas de DDHH detenidos en la Casa Blanca
- Estamos hasta la madre…
- Reforzará Estados Unidos bases militares en Honduras
- U.S. to Open a New Military Base in Honduras
- Carta de Nancy Smith
- Letter from Nancy Smith
- Carta de David Omondi
- Letter from Michael David Omondi
- Honduras: Sobre la operación USA – Colombia para lavar en junio el golpismo en la OEA
- ¿Hacia dónde conducen las negociaciones de un nuevo acuerdo?
- Perú: En la boca del diablo
- Colombia 2010
- Convocatorias

ACTO CENTRAL IOM HASHOA-Heroes del Guetto

Norberto Galasso atacado repudiemos atentado org3

Norberto Galasso atacado repudiemos atentado



En Parque Chacabuco, la casa de Norberto Galasso el historiador muestra el ataque sufrido sobre su portal, el estruendo rompió

los vidrios de su casa. (diario El Argentino 18 Abril 2011).



Los cobardes que perpetraron este sórdido ataque CONTRA TODOS NOSOTROS los argentinos de bien seguramente pretenden

que el escritor se calle, deje de decir verdades, asustarlo y asustarnos.



El Museo Ernesto Che Guevara de Buenos Aires, repudia a los despreciables sujetos que concretaron esta muestra de intolerancia

Y fanatismo.



Además propone a todo argentino que no esté cegado por el odio irracional, que se sume al rechazo a este y a cualquier atentado

Que nos haga descender en la escala humana.

Necesitamos ser más y no menos. Mejores y no peores. Muchos y no pocos. Argentinos y no cobardes terroristas.



Eladio González toto director





difunden: 1er. Museo Histórico Suramericano " Ernesto Che Guevara " la Escuela de Solidaridad con Cuba " Chaubloqueo " y el Centro de Registro de Donantes Voluntarios de Células Madre - Irene Perpiñal y Eladio González - directores calle Rojas 129 local Capital - AAC 1405 - Buenos Aires - República Argentina telefax: 4- 903- 3285 Caballito



sonrisa total de frente sin boina

email: museocheguevara@fibertel.com.ar http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/
doná sangre, doná órganos, doná células madre, sé solidario, SÉ VOS.
¡Salven a los argentinos! "las ballenas" Cinco Héroes Cubanos llevan 12 años presos en

Estados Unidos enterate ingresando a

www.argentinaporlos5.blogspot.com

Murió el adolescente del autobús escolar atacado por un misil palestino



Murió el adolescente del autobús escolar atacado por un misil palestino
Murió Daniel Rafael Viflic, el adolescente que resultara herido de gravedad hace dos semanas, cuando el autobús escolar en el que viajaba recibió el impacto de un misil antitanque, disparado por terroristas del grupo islámico palestino Hamás, desde la Franja de Gaza.
Viflic, de 16 años, sufrió un traumatismo craneoencefálico grave y fue mantenido mediante un respirador artificial mientras estaba inconsciente y trasladado al Centro Médico Soroka de Beer Sheva, donde su familia llevó a cabo la vigilia los últimos diez días. El 12 de abril, su estado pasó a ser extremadamente grave, y los médicos expresaron la preocupación de que había sufrido daños cerebrales irreparables.
El misil
hizo impacto en el autobús, momentos después que la mayoría de los niños habían bajado, cuando circulaba cerca del kibutz Saad, a 2,5 kilómetros de la frontera con Gaza. Sólo dos personas estaban en el autobús cuando fue atacado - el conductor, que resultó levemente herido, y el adolescente, que iba a visitar a su abuela.
Casi todos los niños, excepto Viflic , habían salido el autobús escolar apenas momentos antes del impacto del misil Kornet, de fabricación rusa.
"Hemos logrado posponer un enfrentamiento de gran escala con Hamás, pero el conflicto es probablemente inevitable", dijo un alto oficial del Ejército de Defensa de Israel, la semana pasada.

¿Quien mató a Juliano Mer-Khamis....?

¿Quien mató a Juliano Mer-Khamis?



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El lunes 4 de abril de 2011, el talentoso y carismático actor y director Juliano Mer-Khamis fue cobardemente asesinado a quemarropa con mas de cinco disparos y en presencia de su pequeña hija por un grupo de encapuchados.

El brutal atentado se perpetró en la ciudad de Yenín en las cercanías del Teatro de la Libertad, que el mismo fundó en cooperación con el ex terrorista de las Brigadas de los Mártires de Al-Aksa Zakaria Zubeidi.

Su cuerpo fue trasladado en una ambulancia palestina a un puesto de control militar y desde allí se le llevó al Instituto de Medicina Forense de Abu Kabir, en Tel Aviv para su posterior investigación.

Juliano fue enterrado un miercoles en el kibutz Ramot Menashe en la Galilea del norte de Israel cerca de la tumba de su madre: Orna Mer.

Juliano nació hace 52 años en el seno de una familia muy especial:

Su madre fue una judía israelí y activista de derechos humanos, Orna Mer nacida en Rosh Pina quien en su juventud combatió en el Palmaj y en el Ejército de Defensa de Israel durante la Guerra de Independencia.

Su abuelo materno, Gideon Mer, fue un importante símbolo del asentamiento judío en la Tierra de Israel. Un inmigrante de Lituania, pionero en la erradicación de la malaria por medio de la desecación de pantanos en la Palestina durante el otrora Mandato Británico.

Su padre fue Saliba Khamis, un árabe cristiano de Nazareth y líder del Partido Comunista Israelí en la década de los 50.

Luego de que sus padres se enamoraran, se casaran y se establecieran en la ciudad árabe israelí de Nazareth, nació Juliano en 1958. Hizo su servicio militar en el ejército israelí como combatiente en la brigada de paracaidistas. Al terminar su servicio militar se dedicó al teatro, al cine y a la televisión, donde sobresalió como actor y director.

Quizás lo que mas marcó la vida de Juliano pudo haber sido el origen étnico o religioso de su familia tan especial o tal vez las peculiares inquietudes políticas de sus progenitores.

Durante una entrevista reciente se le preguntó si se consideraba árabe o judío, él contesto: "soy cien por cien palestino y cien por cien judío" , "estando aquí en Yenín me siento más judío que nunca".

Su máxima aspiración era convertirse en un nexo entre ambos pueblos aunque en los últimos años se solidarizó plenamente con la causa palestina y proponía un estado único para palestinos e israelíes.

Juliano fue objeto de graves amenazas a su vida y calificado como “un sionista”, “un quintacolumnista” y “un traidor” por el hecho de ser un hijo de madre judía y por considerarse que su proyecto teatral alejaba a sus alumnos de la lucha armada contra Israel y privilegiaba una solución pacífica al conflicto.

Juliano Mer-Khamis quien fue asesinado por el odio y las balas del integrismo islámico, merecería en verdad convertirse en el gran símbolo de la convivencia pacífica entre palestinos e israelíes.

Pero lamentablemente aun, no se observaron multitudinarias demostraciones de protesta, indignación y repudio por tal horrendo crimen.

Pero desgraciadamente aun, miles de palestinos progresistas, de israelíes pacifistas y de acérrimos defensores de derechos humanos no se manifestaron por las calles del ancho mundo.

“Sería muy triste que después de todo lo que he hecho por los jóvenes del campo de refugiados de Yenin, yo muriera por una bala palestina”. Juliano Mer-Khamis.

Juliano fuiste, sos y serás un auténtico símbolo de las tremendas contradicciones de esta sufriente y ensangrentada tierra sin paz.

Juliano Mer-Khamis fuiste, sos y serás una renovada esperanza de esa Paz que demora tanto en llegar a la Tierra de Israel.

Estoy seguro que llegara ese tiempo de Paz que tanto necesitamos y añoramos, pero tendremos que crear otras condiciones muy diferentes a las actuales, tendremos que construir cimientos mas fuertes y sólidos y para eso necesitamos un ingrediente indispensable que se llama Justicia, Justicia verdadera y no pantomimas, para poder sostener realmente esa gran construcción que se llama: La verdadera Paz.

Usted que ama la Paz y la Justicia tan necesarias para una convivencia armoniosa entre los pueblos y entre los hombres: ¿Que opina de esta Paz que está demorando tanto en llegar?




Guido Maisuls
Kiriat Bialik, Israel, IL

http://cartasdesdeisrael.blogspot.com/

Felicitaciones Uruguay- un paso gigante en la Patria Grande

Uruguay avanzó otro paso hacia el fin de la impunidad a los militares
La anulación de la ley en la que se amparaban los violadores de los Derechos Humanos se basa en el concepto de “inaplicabilidad” que empleó la Suprema Corte de Justicia en sus fallos de inconstitucionalidad de la norma.


La Cámara Alta de Uruguay empezó a ponerle la lápida a la ley que hasta ahora les garantizó la impunidad a los violadores de los Derechos Humanos. Y tras doce horas de arduo debate, el Senado aprobó –por 16 votos de los legisladores del gobernante Frente Amplio (uno lo hizo en contra) y la oposición de 15 representantes de los partidos Blanco y Colorado– un texto por el cual se anulan los tres artículos más polémicos de la Ley 18.848. La anulación se basa en el concepto de “inaplicabilidad” que empleó la Suprema Corte de Justicia en sus fallos de inconstitucionalidad de la norma.
El 24 de marzo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había condenado al Estado uruguayo en el llamado “Caso Gelman”, y dijo que, al impedir la investigación de los crímenes de lesa humanidad, la ley constituía un “obstáculo para la obtención de justicia” y carecía de efecto por su “incompatibilidad con la Convención Americana y la Convención Interamericana sobre De-saparición Forzada de Personas”. Se conoce como “Caso Gelman” el secuestro, asesinato y desaparición de María Claudia Irureta Goyena de Gelman, y la apropiación y cambio de identidad de su hija Macarena, nieta del poeta Juan Gelman.
Anteriormente había sido la Suprema Corte de Justicia (SCJ) de Uruguay la que, en tres ocasiones, había declarado inconstitucional la norma que el Congreso empezó a anular anoche con la decisión de los senadores. Así como la CIDH falló contra la ley por aquellos motivos, la SCJ lo hizo, entre otros argumentos, por dos razones: porque viola el derecho de igualdad de las personas ante la ley y porque rompe con el concepto de independencia de los poderes del Estado.
En el primer caso, los militares tuvieron el cuidado de resguardar sus espaldas, estableciendo que la ley de impunidad impidiera el enjuiciamiento de militares y policías por los crímenes de lesa humanidad cometidos dentro del territorio nacional. Nada estableció para los civiles que sirvieron durante la dictadura (1973-1985) y nada previó sobre los crímenes cometidos en el marco del Plan Cóndor, el programa de coordinación represiva continental sobre el que no se tenían noticias al momento de redactarse la norma.
En el segundo caso, el artículo 4 de la ley establece que será el presidente de la República el responsable de dictaminar cuándo un caso se inscribe o no dentro de lo amparado por la norma. Esta intromisión del Ejecutivo en el Poder Judicial es la que permitió que se haya juzgado y condenado a una veintena de militares y civiles, entre ellos los ex dictadores Juan María Bordaberry (civil) y Gregorio Álvarez (militar).
El texto interpretativo que votaron anoche los senadores debe pasar luego a la Cámara de Diputados, donde el Frente Amplio tiene la mayoría asegurada. Se estima que la sanción definitiva se conocerá antes del 20 de mayo, día en el que los uruguayos rinden homenaje a sus víctimas. La fecha recuerda uno de los episodios emblemáticos del Plan Cóndor: el asesinato en Buenos Aires (1976) de los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. <
Efe,Dpa,Ansa, Ap

Moneda de Guetto-Varsovia






http://hamaguen.blogspot.com/2010/11/moneda-de-guetto.html

Moneda de Guetto
El gueto de Lodz fue el mayor segundo gueto (después de que el gueto de Varsovia), originalmente concebido como un punto de encuentro temporales para los Judios, el ghetto fue transformado en un centro industrial importante, con mucho material necesario para la Alemania nazi y en especial para el ejército alemán.Debido a su extraordinaria productividad, el gueto logroo sobrevivir hasta agosto de 1944, cuando la población restante fue transportada a Auschwitz.

Cuando las fuerzas alemanas ocuparon Lodz, en septiembre de 1939, la ciudad tenía una población de 672.000 personas, más de un tercio de ellos (233.000) Judios.Lodz fue anexionada directamente a la región Warthegau del Reich y renombrada Litzmannstadt.


Las SS introdujeron "moneda judía" en muchos de los ghettos.Los casos más conocidos son de Theresienstadt (Terezin) y Litzmannstadt (Lodz) El concepto detrás de esta separación fue total, por lo que Judios y los arios no tocarían la misma moneda.


Billetes y monedas se emitieron en el gueto de Litzmannstadt, firmado en la parte posterior por "M. Rumkowski," Alteste der Juden (Mayores de los Judios). El billete de 10 Marcos muestra un muro de alambre de púas, en esencia, a partir de una Estrella de David de diseño .Una gran estrella verde de seis puntas aparece en la parte superior izquierda.En el reverso, aparece en la factura de 5 Mark, tiene el mismo fondo, sólo con una estrella de seis puntas en la parte superior derecha y la menorá en la parte inferior.


Material publicado por la Universidad de Minnesotta

Litzmannstadt (gueto de Lodz) 10 Mark Moneda, 1943.

Sólo Litzmannstadt emitió monedas .Un lado de la moneda de 10 Marcos muestra representa una estrella de David con la palabra "ghetto" impuesto sobre el mismo y el año de 1943.La imagen parece estar rodeado de una forma muy unida de alambre de púas.El otro lado dice "Quittung 10 puntos", ( 10 puntos), mientras que la redacción circular alrededor de la parte exterior se lee: "El Anciano de los Judios en Litzman.


ESTA MONEDA LA TRAJO ISAAC PRZYBYLSKI CUANDO LLEGO A LA ARGENTINA CON SU ESPOSA LUBA Y SUS HIJOS CALIK Y SASHA (ALEJANDRO), EN EL AÑO 1960 APROX.ISAAC, TIO DE JAIME PRZYBYLSKI, LE ENTREGA ESTA MONEDA COMO TESTIMONIO DE QUE EXISTIO LA BARBARIE NAZI, LO QUE PARA UN SER HUMANO PODIA SER IRREAL, PERO FUE REAL.

PERTENECER A UNA MINORIA ES DIFICIL, POR ESO TENEMOS QUE TRANSMITIR LAS HISTORIAS DE NUESTROS ANCESTROS. INFORMAR ES BUENO, ES EDUCACIÓN, RESPETO HACIA NOSOTROS.HOY EN ESTE DIA TAN IMPORTANTE RECORDAMOS, COMO UN GRUPO DE JOVENES LUCHARON EN EL GHETTO DE VARSOVIA HASTA EL FINAL POR LA LIBERTAD Y LA VIDA.!!!!!!! TAMBIEN RECORDAMOS A TODOS LOS SOBREVIVIENTES DE LOSCAMPOS DE CONCENTRACION Y A LOS PARTISANOS.


HACERLA CIRCULAR ES EDUCAR
Prof. Sarith Liebesman
Dpto de Tecnología Nivel Primario
Colegio Tarbut

27 activistas de DDHH detenidos en la Casa Blanca









27 activistas de DDHH detenidos en la Casa Blanca


27 activistas fueron detenidos en una acción no violenta en frente de la Casa Blanca, Estados Unidos, en demanda del cierre de la Escuela de las Américas y el fin de la intervención militar de Estados Unidos en América Latina.

Este domingo 10 de abril cientos de activistas protestaron en el frontis de la Casa Blanca, Washington DC, en memoria de las miles de víctimas de América Latina que han sido asesinadas por el entrenamiento militar que ha dado Estados Unidos a soldados latinoamericanos en la Escuela de las Américas.

En el acto público mujeres activistas recordaron a las madres de Plaza de Mayo, Argentina, usando pañuelos blancos como símbolo de lo que sucedió en la mayoría de los pueblos de América Latina. Sólo en Argentina, 30 mil fueron las personas asesinadas por los militares muchas de las cuales todavía están desaparecidas.

Dentro de los activistas detenidos este domingo figura el sacerdote católico Roy Bourgeois quien en 1990 fundó el movimiento de los Observadores de la Escuela de las Américas (SOAW en inglés). Roy, y más de doscientos activistas estadounidense, han sido prisioneros de conciencia, estando encarcelados entre tres meses hasta varios años, para protestar por el entrenamiento que se da en la también conocida como “Escuela de Asesinos”.

Anteriormente, el vienes 8 de abril, 25 activistas fueron detenidos en otra protesta no violenta realizada en el Pentágono contra la militarización estadounidense en América Latina.

Los detenidos de este domingo 10 de abril son:

Alice Gerard, Grand Island, New York
Ann Tiffany, Syracuse, New York
Becca Polk, Bloomfield Hill, Michigan
Chris Gaunt, Grinnell, Iowa
David Barrows, Washington, DC
David McPhail, Kensington, California
Ed Kinane, Syracuse, New York
Eve Tetaz, Washington, DC
Father Roy Bourgeois, Columbus, Georgia
Jack Gilroy, Endwell, New York
Janice Sevre-Duszynska, Nicholasville, Kentucky
Jim Forfythe, Heyward, California
Judith Kelly, Arlington, Virginia
Kathleen Desautels, SP, Chicago, Illinois
Kevin Moran, Atlanta, Georgia
Kirsten Wittkowski, Bethesda, Maryland
Liz Deligio, Chicago, Illinois
Maia Rodriguez, Arlington, Virginia
Megan Felt, Des Moines, Iowa
Nicholas Alexander, Washington, DC
Nico Udu-gama, Washington, DC
Paki Wieland, Massachusets
Palmer Legare, Burlington, Vermont
Priscilla Treska, Cleveland, Ohio
Sarah Sommers, Cleveland, Ohio
Scott Wright, Washington, DC
Silvia Brandon-Perez, Heyward, California

Joseph Stiglitz on "Of the 1%, by the 1%, for the 1%"





Nobel Economist Joseph Stiglitz: Assault on Social Spending, Pro-Rich Tax Cuts Turning U.S. into Nation "Of the 1 Percent, by the 1 Percent, for the 1 Percent"
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This week Republicans unveiled a budget proposal for 2012 that cuts more than $5.8 trillion in government spending over the next decade. The plan calls for sweeping changes to Medicaid and Medicare, while reducing the top corporate and individual tax rates to 25 percent. We speak to Nobel Prize-winning economist Joseph Stiglitz, who addresses the growing class divide taking place in the United States and inequality in a new Vanity Fair article titled "Of the 1, by the 1, for the 1%." Stiglitz is a professor at Columbia University and author of numerous books, most recently Freefall: America, Free Markets, and the Sinking of the World Economy. "It’s not just that the people at the top are getting richer," Stiglitz says. "Actually, they’re gaining, and everybody else is decreasing... And right now, we are worse than old Europe." [includes rush transcript]
Filed under Financial Meltdown, Wall Street, U.S. Labor Protests

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Joseph Stiglitz, Nobel Prize-winning economist and a professor at Columbia University. He is the author of numerous books, most recently, Freefall: America, Free Markets, and the Sinking of the World Economy.
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* Joe Nocera on "All the Devils Are Here: The Hidden History of the Financial Crisis"

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* "Of the 1%, by the 1%, for the 1%," article by Joseph Stiglitz in "Vanity Fair" magazine.

JUAN GONZALEZ: This week Republicans unveiled a budget proposal for 2012 that cuts more than $5.8 trillion in government spending over the next decade. The plan also calls for reducing the top corporate and individual tax rates to 25 percent.

Meanwhile, Republicans remain locked in an impasse with Democrats and the White House over a budget to cover the remainder of 2011. Last night President Obama and House Speaker John Boehner met to narrow their differences in order to avoid the first government shutdown in 15 years, but they failed to come to an agreement.

On Tuesday, Speaker Boehner said Republicans might now seek up to $40 billion in cuts—around $7 billion more than both sides had discussed over the past week. Failure to agree on a budget would lead to a federal government shutdown beginning Friday at midnight. President Obama blamed Republicans for the political stalemate.

PRESIDENT BARACK OBAMA: After weeks of negotiations, we’ve now agreed to cut as much spending as the Republicans in Congress originally asked for. I’ve got some Democrats mad at me, but I said, "You know what? Let’s get past last year’s budget, and let’s focus on the future." So we’ve agreed to a compromise. But somehow we still don’t have a deal, because some folks are trying to inject politics in what should be a simple debate about how to pay our bills. I mean, there’s stuff on all kinds of issues in there: abortion and the environment and healthcare. You know, there are time to have those discussions, but that time is not now. Right now we need to just make sure that we pay our bills and that the government stays open.

JUAN GONZALEZ: Well, according to a recent article by our next guest, this budget is unveiled at a time when one percent of the people in the United States take in nearly a quarter of the nation’s income.

AMY GOODMAN: "Of the 1, by the 1, for the 1%." That’s the title of an article by Joe Stiglitz appearing in this month’s issue of Vanity Fair. The piece discusses growing inequalities in the United States.

Joseph Stiglitz is a Nobel Prize-winning economist, professor at Columbia University, author of numerous books, most recently Freefall: America, Free Markets, and the Sinking of the World Economy.

Welcome to Democracy Now!

JOSEPH STIGLITZ: Nice to be here.

AMY GOODMAN: So, "Of the 1, by the 1, for the 1%." Explain.

JOSEPH STIGLITZ: The point is that there has been this growing inequality, not only in income, but actually the inequality of wealth is even much greater. There’s a shrinking of opportunity. It’s not just that the people at the top are getting richer. If they were getting richer because they were contributing more to our society and everybody else was doing well, that would be one thing. But actually, they’re gaining, and everybody else is decreasing. In fact, right now, it’s not just the bottom, but even the middle, the middle, the median income—half above, half below—are poorer today than they were more than a decade ago. So, all the growth that has occurred in our country over the last decade or more has gone to the upper one, two percent.

At the same time, there’s really shrinking opportunity. You know, we used to think of the United States as the land of opportunity—Horatio Alger, anybody could make it. And we used to think of ourselves as different from old Europe, as we used to call it. But the statistics show otherwise. Now, yes, we have some dramatic examples of people making it from the bottom to the top, middle to the top. But the statistics look at what happens on average: what is the chance of somebody at the bottom making it to the middle or the middle making it to the top? And right now, we are worse than old Europe. This is something dramatic that has happened over the last 30, 40 years.

And what’s really happened is old Europe has become more of a land of opportunity. They reformed their education systems after World War II. They said that they had—they recognized they had a problem, and they changed. Meanwhile, the United States, we’ve wound up with a more fractionated society, one where more—moved more to a private education system, where those who have money can get a really first-class education. But the average American is not. And, you know, those who come out of—those education statistics that came out not long ago where—show that, on average, Americans are doing more poorly than countries around the world.

And we—this is related to some of the issues that got raised in the context of the financial crisis. Remember the discussion about the bonuses? And that’s related to the same idea. The question was, if people were getting rewards for contributing to our society, a theory that was in the 19th century called "marginal-productivity theory," then you could say, "OK, those who contribute more should get more." But what we saw in that crisis was that these titans of the financial industry got mega-bonuses while their companies were making mega-losses. And while they were—as a result of their actions, our economy and the global economy went into a real tailspin, from which we have still not recovered. Their salaries have recovered, but not the rest of us.

JUAN GONZALEZ: Well, Joe Stiglitz, I’d like to ask you—given this trend, as you say, that’s been going on now for decades, we’ve been startled in the last few months by Democrats, at both the national level and some state and local levels, further increasing the bonanza of this one percent. We had obviously in Congress the extension of the Bush-era tax cuts for the wealthy that were supposed to be eliminated, and here in New York state we were startled that the new Democratic governor, Andrew Cuomo, abolished a millionaire’s tax that had been instituted a few years earlier, so that, in both ends, if you are a multi-millionaire in New York State, you benefited from both the federal policies as well as the recent state policies. So, the Democrats are supposed to be, to some degree or other, the party of labor.

JOSEPH STIGLITZ: Well, they’re doing—let me just be clear: they are better than the Republican positions. And they, some of them, have fought against these tax cuts for the millionaires. But to me, this makes absolutely no sense. You know, we’re—big discussion, you were talking about earlier about the budget deficit. There are only two ways to address the budget deficit: raise revenues or cut spending. And with this one percent getting so much, there’s only one place really to get that extra revenue. The good news is it’s relatively easy. You have 25 percent—almost 25 percent of the income in the upper one percent, you raise their taxes by a few percentage points, and you get an awful lot of money. And in many of these cases, we don’t even have to raise the taxes; all we have to do is to say they ought to pay a fair tax rate.

One of the curious things—and again, this is bipartisan—we lowered the tax rates on speculators, so that speculators pay a much lower tax rate than people who work for a living. Now, is there any principle in economics that says that you should earn more money by speculating than by working hard? To me, it makes no sense. So, eliminating some of these special tax provisions would raise a lot of revenue and improve our deficit position.

This raises a very important point that I raise in my article, which is that much of the wealth of this one percent comes not from hard work, not from innovation, but from good investments in Washington, investing in political capital. And you saw that in the financial sector, where they first got deregulation, and they got a massive bailout. But it’s true in lots of other areas. A lot of the natural resource companies—mining, oil—get access to natural resources that are in public lands at a discount price. So, if you can buy—if you can get access to these resources at a very low price, sell them at a high price, you make a lot of money. It’s actually like money being stolen from the public.

JUAN GONZALEZ: I wanted to ask you about another—something that you’ve written about: the connection, in terms of risk analysis, between the nuclear crisis in Japan and the meltdown of the reactors there and the credit default swaps. And I would even throw in perhaps the BP blowout, which was another example of a risk analysis that said it could never happen.

JOSEPH STIGLITZ: Yeah. Well, I just wrote an interesting article making a comparison between our ability to judge what are called small probability events, you know, rare—events that are supposed to be rare—those in the financial market said that the kind of collapse that we had should happen once in a thousand years, once in the history of the universe. But we had a collapse in the 1980s, we had a problem in the 1990s, we have them every 10 years. And that shows the models are very bad, our ability to judge rare events is very bad. Now, a lot of research in behavioral economics and psychology have explained why it is that these events that don’t happen very much, we don’t have a lot of experience.

But one of the points that I raised was that these people have an incentive not to see things accurately. You know, the nuclear power industry has an incentive to tell everybody, "Oh, don’t worry. Nothing—no risk there." The financial sector had an incentive to say, "Don’t worry about these derivatives, even if they’re already a quadrillion dollars. Don’t worry, because we can manage that risk. We have systems of diversifying the risk across the economy." Clearly wrong. So, you know, when there’s so much money at stake, people have a way of seeing—of discounting these risks, especially because those risks are borne by everybody else in our society.

And, you know, nuclear power is a really interesting case, because that industry has never been commercially viable. It has always existed on the back of a government-provided insurance, that we provide as taxpayers, that they don’t pay for. And we see now in Japan that, you know, they did the same thing, and we see the cost of that. The rest of society is paying an enormous price. There is no way that the slight savings in energy cost can make up for the loss to the Japanese economy that has resulted from the nuclear explosion. And the same thing could happen here in the United States.

AMY GOODMAN: I loved seeing on Meet the Press right after the tsunami and the earthquake and the terrible tragedy in Japan, they had on the head of the Nuclear Energy Institute, so, you know, they represent the nuclear industry, and the host of the show saying, "Thank you so much for running in at the last minute to be here with us." And I could only think about—I mean, here he is speaking to save the butts of the nuclear industry in this country and saying there’s nothing to worry about here, as we’re saying this—well, what is looking like a partial meltdown or more.

JOSEPH STIGLITZ: If the industry really believed it, let them make an unlimited liability and provide us with a guarantee that they would pick up for the financial cost of the kind of disaster that Japan is facing. And I can tell you that if you made them bear those costs, if we didn’t give them that free ride of limited liability, that industry would not exist in the United States today.

AMY GOODMAN: In your piece, Joe Stiglitz, in Vanity Fair, "Of the 1, by the 1, for the 1%," you say, "Americans have been watching protests against oppressive regimes that concentrate massive wealth in the hands of an elite few. Yet in our own democracy, 1 percent of the people take nearly a quarter of the nation’s income—an inequality even the wealthy will come to regret." Talk about all this. We’re seeing these rolling rebellions. We are seeing rebellions not only in the Middle East, though, in the Midwest. I mean, look at Madison, Wisconsin. And what about this issue of even the wealthy will regret this?

JOSEPH STIGLITZ: Well, there are two points that I try to make. One is that a successful economy requires collective action. There are lots of things we have to do together. We have to have infrastructure. We have to have an educated population. If you have a divided society, you start worrying more—if you’re in the wealthy and you have an electorate system that can use your wealth to affect the politics, you say, "I’d rather have a small government that isn’t able to redistribute money, take money away from me. I don’t need public schools; I have private money. I don’t need public parks; I have private—you know, my large land." So, what you have then is an erosion of the kind of collective action, and that makes a society less efficient, less productive. And you see that already happening. We are competing in education with countries in Asia that were much poorer than we were not that long ago. So that’s one problem.

And the second one is that obviously a house divided can’t stand, that you start getting tensions, you start not paying attention to the things that make us cohesive as a nation. And that’s what you’re seeing in Wisconsin. And you also see that in the budget messages that are coming across, saying, "OK, we’re going to cut back on healthcare for aged and for the poor, but we’re not going to do anything about overall healthcare costs." What does that mean? It means that if you’re going to cut back on health expenditures for the aged and the poor, and you’re going to let health costs continue to rise, that says rationing. They’re not going to be able to get healthcare. Already, we spend more money with poor health outcomes than those in other countries in the advanced industrial world. And it’s going to get worse as the poor and the elderly can’t get access to healthcare.

JUAN GONZALEZ: In that vein, I wanted to ask you about a recent dissent of yours, that a bunch of eminent economists, a former chairman of the President’s Council on Economic Advisers and other members, were asked to sign on to a letter about the need for deficit reduction in the future in the United States. Why did you dissent to that letter?

JOSEPH STIGLITZ: Well, the letter said all economists agree that you need to get deficit reduction, we ought to show that there’s something called economic science. And then they came out in support of working off the Bowles-Simpson proposal, which is the bipartisan deficit reduction. I had looked at that very carefully, and I come to the view that that is not going to make America stronger, it’s not going to not make our economy stronger. I said before that there are two ways—

JUAN GONZALEZ: You called it a potential suicide pact?

JOSEPH STIGLITZ: That’s right. Why is it? I mentioned before that there are two ways of cutting the deficit. One is raising revenue; the other is cutting expenditures. Well, what’s the best way of getting tax revenue up? It’s to put America back to work. If America were growing, if we were back to our full potential, our output would be higher, and tax revenue would be substantially higher. So the best way to reduce the deficit, as I said, is to put America back to work.

Now, I thought that Bowles-Simpson is a recipe for making our economy weaker. If you start cutting budgets now, spending now, before the economy is back to health—you know, we already suffer from the deregulation, now this is going—we’re going to suffer again from the thoughtless deficit reduction. That means people are going to be out of jobs. That means revenues are going to be lower, and our economy is going to be weaker.

But the second point I raise is that it goes back to: look at where the revenues are going to be. When you have so much money going to the upper one percent, the only way of fixing the revenue problem is to raise taxes and have a more fair tax system. What they proposed was eliminating some of the deductions, say, for housing, mortgages. Well, if you do that now, house prices, which have continued to decline, would decline even more. But the more fundamental point is, even if from the long-term point of view you want to get rid of these mortgage deductions, you shouldn’t do that on the backs of the middle class. That should be viewed as a revenue-neutral. You lower the mortgage deduction, but you also lower the tax rates to offset it. That’s not a revenue—shouldn’t be a revenue enhancer. These are the people who have been doing very badly for the last 10, 15, 20 years.

AMY GOODMAN: Joe Stiglitz, we’re going to go to Medicare and Medicaid in the crosshairs in just one minute with two healthcare activists. But speaking of the crosshairs, let’s end on the issue of war. You wrote with Linda Bilmes the book The Three Trillion Dollar War: The True Cost of the Iraq Conflict. That’s not talking about Afghanistan, what, $2 billion a week, the longest ongoing conflict in U.S. history. What about the cost of this?

JOSEPH STIGLITZ: It’s enormous. And since we wrote that book, we did—new numbers came in, and things are worse than we said. The disability rates are higher. The cost of caring for the disabled are higher. Almost one out of two people coming back from Iraq and Afghanistan are disabled. This is an unfunded liability of—we calculate now to be almost a trillion dollars, over $900 billion. So, one of the big ways of reducing our deficit is a—is cut back some expenditures.

I believe we could have more security with much less spending. We are spending literally hundreds of billions of dollars for weapons that don’t work against enemies that don’t exist. The Cold War ended more than 20 years ago. And yet, if you look at our military, nobody seems to have told it that. Another way of thinking about it, we spend more money now than all the rest of the countries of the world, or almost as much as all the rest of the countries put together. And yet, when you have a case where you might arguably want some use of it—you know, to protect people who are being killed—we say we can’t do it, even in a small country of a few million people. We say, "Oh, no. Our military can’t do anything." So we’ve been spending all this money and getting actually very little security for it. So my own feeling is that we could reduce our money, our expenditures markedly—particularly, get out of Afghanistan—and improve our security.

AMY GOODMAN: You know, if there’s a government shutdown, it’s possible that Congress members who shut it down would continue to be paid, and soldiers would stop being paid. I want to thank you very much for being with us.

JOSEPH STIGLITZ: Thank you.

AMY GOODMAN: Joseph Stiglitz, Nobel Prize-winning economist, professor at Columbia University. His latest book, Freefall: Amercia, Free Markets, and the Sinking of the World Economy. When we come back, we’ll look at Medicare and Medicaid, what’s being proposed in Congress right now. Yes, healthcare in the crosshairs. Stay with us.

NUEVO CAPÍTULO DE LAS RAZONES DE CUBA VERSION AMPLIA DE GRANMA.





En busca de caras nuevas

Convencidos de que no hay una disidencia verdadera en la Isla, los servicios de inteligencia de Estados Unidos tienen a los intelectuales y artistas en la mira. Por eso la CIA depositó sus expectativas en Raúl Capote, pero él no traicionó sus principios y se convirtió en «Daniel» para la Seguridad cubana

por MARINA MENÉNDEZ QUINTERO, DEISY FRANCIS MEXIDOR y JEAN-GUY ALLARD


fotos: Ismael franciscoCuando leyeron El Adversario pensaron que él podía ser uno de los hombres útiles. Raúl Capote buscaba con el libro, esencialmente, homenajear la resistencia de los habaneros en los años 90. Pero los otros quisieron presentarlo como un texto «contestatario» y lo lanzaron al ruedo.

La obra tuvo una gran promoción, aunque había un tramo entre su visión crítica de una Isla atravesada por los dardos del período especial, y los planes agresivos que funcionarios de alto rango de la Sección de Intereses de EE.UU. preveían para nuestro país. Lo reconocieron apenas el primer día que tuvieron al autor frente a frente: querían que la gente se levantara y pidiera una intervención para justificar —como si fueran los tiempos del Maine— la entrada de los marines.

Ahora, quizá, El Adversario no le habría «salido» a Capote igual. «Escribir sobre la realidad cubana de los 90 siempre es muy complejo», sopesa después de estar en un mundo que le reveló las sucias argucias, ilegalidades e hipocresías en que se sustenta la hostilidad de la política yanqui contra Cuba. Siente que sin haber cambiado —porque «siempre he sido revolucionario»— ya no es el mismo. «Tengo una visión muy diferente de muchas cosas».

Fue el contrarrevolucionario Dagoberto Valdés la persona que lo identificó como «candidato», y lo puso en contacto con la SINA.

Así llegó Capote a aquella suerte de cena-tertulia en casa de Francisco Sáenz, a la sazón encargado del área político-económica en la legación estadounidense. Asistían también Louis John Nigro, entonces segundo jefe de la Oficina, así como Kelly Keiderling, secretaria de Prensa y Cultura, quien se sentó a su lado y le dio un tratamiento especial, que se prolongaría después cuando empezó a visitar la casa de Capote acompañada de sus hijos.

Callado durante la sobremesa en casa de Sáenz aquel 14 de mayo de 2004, el escritor escucharía criterios que le provocaron cierta conmoción.

«Dijeron que hacía falta tomar un grupo de medidas enérgicas contra Cuba; que esa era la única manera de hacerla rendir. Que las mismas necesidades harían que la gente "se levantara". Todos habían estado en países de Europa del Este y tenían mucha experiencia. Cuba, aseguraron, no iba a ser la excepción».

No tuvo más remedio entonces que dar su opinión. «¿Y qué culpa tiene el pueblo cubano? ¿Por qué recrudecer el bloqueo?», rebatió, con esa imagen de tipo duro; inconforme pero racional, que poco a poco alentaría las expectativas de los otros. No obstante, Kelly Keiderling fue consecuente con el tradicional pragmatismo que caracteriza a la política norteamericana: «El fin justifica los medios», le lanzó como respuesta la mujer. Y siguió «atendiéndolo».

Ese fue el inicio de una intensa etapa de la vida de Raúl Capote, que testimonia el activo papel subversivo de la SINA dentro de Cuba, y de oficiales de la CIA que usaron nuestro propio suelo en el reclutamiento de personas «como él».

MATERIAL DESECHABLE

Usando gorra, pulóver y un jean azul, como es siempre su atuendo, Capote recuerda nombres, hechos de un ayer reciente...

Pronto lo convirtieron en asiduo de la SINA, pero cuidaron de que no se ligara con quienes, ante la opinión pública internacional, son presentados como «la disidencia».

«Tenían un concepto bastante pobre de esa gente. Participé en una actividad con los "periodistas independientes" aunque yo estaba del lado de acá, junto a los americanos; había una especie de cristal que no les permitía a ellos vernos a nosotros. Era una videoconferencia, les hacían preguntas y no sabían responder. De este lado aquello era tremendo: se divertían viendo cómo trataban de enseñarlos.

«A mí me daba vergüenza porque eran cubanos, y me molestaba ver a los diplomáticos estadounidenses riéndose de ellos».

También fue testigo de cómo los grababan en los actos cuando sus «invitados» echaban la comida en bolsas de nailon. ¡Y hasta filmaban las disputas por los radiecitos que regalaba la SINA!

En los años precedentes, el abastecimiento principal con que la Sección de Intereses surtía a los grupúsculos se centró en la entrega de literatura subversiva que «explicaba» cómo se produciría «la transición» al capitalismo, y el papel que desempeñaría en ese proceso «la sociedad civil».

Después entraron en su apogeo las denominadas bibliotecas independientes, que empezaban a extenderse por todo el país con el estímulo que significaba la entrega por la SINA de muebles, equipos electrónicos y colecciones de distinto tipo de literatura que disimulaban la verdadera prioridad de cada envío: los textos sobre la subversión.

A Capote, sin embargo, no lo habían captado para algo tan elemental. Le reservaban un tratamiento especial, invitado a actividades de más alto perfil donde había estadounidenses o diplomáticos de otros países.

La explicación pudo ser la que le dio un día el funcionario que reemplazó a Keiderling en la secretaría de Prensa y Cultura, en el año 2005: Drew Blakeney, un hombre de formación militar que llegó a depositar en él mucha confianza. Le confesó que «a esta gente la necesitamos para armar bulla, mientras personas como yo —supuestamente—, podíamos hacer el trabajo que a ellos les interesaba para tumbar la Revolución.

«Drew quería convencerme de que "la solución" para Cuba era la intervención norteamericana. Su línea era que surgiera un Gobierno provisional que solicitara la ayuda militar de Estados Unidos; ese sería el momento.

«Y necesitaban a una persona capaz de asumir ese papel en caso de que la Revolución se desmoronara, porque no confiaban en esos personajes; para ellos eran material desechable».

Por ahí andaban las tareas que le tenían reservadas.

BRINDIS POR LA CIA

Aunque utiliza a fundaciones pantalla como la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID por sus siglas en inglés) y al Fondo Nacional para la Democracia (NED) para dar un viso legal a sus acciones, la CIA no ha renunciado a involucrar a sus oficiales directamente en el terreno.

Muchas experiencias hay de su trabajo sucio, y nuevos detalles quedan al desnudo cada vez que alguien hurga en uno u otro movimiento desestabilizador que haya decapitado a un incómodo Gobierno, o cercenado algún proceso emancipador.

Su brazo largo estuvo en las denominadas revoluciones de terciopelo que desmembraron al llamado campo socialista europeo, y ahora mismo se revela su labor de zapa en Libia.

Considerada por los yanquis como su traspatio, América Latina ha sido una de las regiones que mejor puede testificar su injerencia criminal, solapada o descubierta. Fue promotora del tenebroso Plan Cóndor, y del Irangate, que dio sustento a la contra nicaragüense en la década de los 80.

Cuba ha constituido para la CIA una obsesión desde 1959. Ni la agresión directa ni los actos terroristas les han dado resultados. De ahí el importante papel que sucesivos Gobiernos estadounidenses han concedido a la subversión interna.

Un elemento central de su estrategia para la Isla radica en la certeza de que no existe una oposición que tenga un reconocimiento social, ni cabecillas capaces. Saben que necesitan caras nuevas.

Ello estaba en el pensamiento del oficial CIA Rene Greenwald desde antes del momento del 2006 en que se apareció en casa de Raúl Capote. Llegó a convertirse en uno de los contactos de afuera que lo atendería con más asiduidad, haciéndole llegar los pedidos o «las ideas» que debía poner en práctica.

El oficial de vasta experiencia en Latinoamérica, vinculado a los regímenes represivos de las décadas de 1970-80, sería también quien lo «reclutaría».

Ello ocurrió aquel mismo día en el hogar del escritor, cuando lo miró seriamente para confesarle, solemne: «Yo trabajo para "el Gobierno" de Estados Unidos. ¿Usted está dispuesto a trabajar para nosotros?», dijo, y luego mencionó «la Organización». Pero como ya se sabía de qué estaba hablando, abrió dos cervezas, lo abrazó y brindó. Era la cordial bienvenida que la CIA le daba a Capote. A partir de entonces, para aquellos sería «Pablo».

HACIENDO CIUDADANOS «DEMOCRÁTICOS»

Por casi dos años había tenido abiertas las puertas de la Sección de Intereses sin avisar cuando iba, en una época durante la cual se hicieron frecuentes allí las sesiones de videoconferencias mientras, del otro lado del ciberespacio, personajes de universidades estadounidenses seguían adoctrinando a los representantes de esa sociedad civil que un día se «levantaría» contra el «régimen».

Ya el diligente Blakeney le había dado una tarea importante: la conformación de una agencia literaria que publicaría «a todos» los escritores que lo quisieran, pero que en verdad solo pretendía manipular la espera de los autores cuyas obras, por la carencia de papel, aguardaban ver la luz en Cuba.

«Claro que eso de publicarle a todo el mundo no era real; la intención era que se acercara todo el mundo. No les importa la cultura cubana y mucho menos que haya un movimiento cultural real aquí. Lo que querían era tener a las personas que prepararían las mentes para la Cuba que estaban proyectando: un país con dirigentes capaces de pedir la presencia de los americanos».

Luego vino la idea de un Pen Club de escritores, a uso y semejanza del que hay en Miami. Pero tampoco se concretó. Y más tarde cayó lo de la fundación Génesis: en principio, una pretendida organización no gubernamental (ONG).

«Hasta enviaron especialistas a entrenarme, quienes me enseñaron, por ejemplo, cómo crear un proyecto, métodos contables, de qué manera podía funcionar una ONG… Lo que les interesaba era construir "ciudadanos democráticos"», recuerda Capote.

Se trabajó muy intensamente en esos años en la preparación de Génesis. «Pero la cosa se trabó en que ellos estaban locos porque eso se pudiera legalizar aquí. Siempre soñaron con la idea de que fuera una operación legal, para poder maniobrar. Tendría dos agendas: cumplir con su fachada de ONG, y que bajo esa cobertura yo pudiera organizar un equipo de trabajo para ese futuro, cuando se dieran las que ellos consideraban "condiciones objetivas"».

Todavía algún tiempo después, uno de los que más empuje le puso al asunto fue Marc Wachtenheim, colaborador de la CIA, y el hombre que hasta 2010 fue el director del programa Cuba en la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), una ONG fundada por mandato de la OEA que está entre las principales receptoras de fondos de la USAID.

Wachtenheim veía la cosa a escala mucho mayor. Su propósito era que Génesis fuera una fundación hacia la que Capote atraería, entre otros, a intelectuales descontentos.

«Génesis debería ser una suerte de "génesis" del pensamiento de derecha en el país. Ellos no estaban hablando del pensamiento de derecha de Miami ni de la "derecha" tradicional cubana. Pensaban en una nueva manera de proyectar el pensamiento de derecha, y qué movimiento político podían oponer al Partido Comunista en Cuba. ¿La que ellos llaman sociedad civil? Saben que esa variante no existe. Por tanto, llegaron a la conclusión de que la única manera de enfrentar la Revolución y derribarla era creando una oposición real».

Hacia ese derrotero iba encaminado, por ejemplo, el programa de becas anunciado por Estados Unidos para los jóvenes cubanos en el año 2008. Un plan gratuito mediante el que ellos escogerían a los candidatos, con el único requisito de que debían regresar al país. Se trataba de fabricar allá líderes opositores que luego nos serían importados.

En la mira no están solo las nuevas generaciones y los intelectuales sino también los negros, las mujeres, personalidades del ámbito religioso o de denominaciones fraternales, como parte de un plan que intenta reproducir en Cuba fenómenos que son propios de la sociedad estadounidense para fomentar la división aquí, y potenciar el surgimiento de liderazgos.

LA SINA ¿SE LAVA LAS MANOS?

Foto: ArchivoEn la misma casa del escritor, el experimentado oficial CIA Rene Greenwald concretó su «captación».

Un día llegó la contraorden a Raúl Capote: no poner más los pies en la Sección de Intereses, de modo que ojos indiscretos no lo pudieran comprometer. Ellos lo necesitaban «limpio» para hacer su trabajo de subversión entre los jóvenes; aprovecharían que era profesor de una facultad de la Universidad de Ciencias Pedagógicas, y sus contactos como ex dirigente en Cienfuegos de la Asociación Hermanos Saíz. Estaban convencidos de que la cultura era la vía para «entrar».

Junto al oficial CIA Greenwald, también lo atendería a partir de entonces Wachtenheim. Robert Balkin, un estadounidense que residía en México y trabajaba para una filial de la Universidad de Nueva York, sería igualmente un eslabón cercano.

Uno de los medios entregados a Capote fue el BGAN, que le permitía comunicarse de modo
seguro, sin usar las redes locales ni ser detectado.

Ya le estaban suministrando equipos de última generación en materia de infocomunicaciones, cámaras fotográficas, impresoras y otros medios, además de medicamentos. Los enviados no siempre eran los mismos. Balkin le recalcó que pidiera todo lo que necesitara. «Solo tienes que mandarnos un correo», insistió.

Claro que Capote no enviaría sus mensajes por el método normal en que lo hace cualquier cubano, sino utilizando el BGAN, un equipo de conexión satelital para el acceso a Internet sin usar las redes locales ni ser detectado.

«Es una vía de comunicación rápida que me permitía acceder adonde quisiera y comunicarme con ellos. Siempre te exigían usar el sistema de encriptamiento. Me enseñaron incluso a colocar información en el píxel de una fotografía, para que nadie la pudiera detectar. O en una nota musical dentro de un archivo de sonido. Y me explicaron que yo era un "privilegiado" porque ese equipo era una cosa secreta; algo que en sus inicios estuvo previsto para el uso militar».

En abril de 2008 se lo llevó a su propia casa James Benson, en ese momento, primer secretario político-económico de la SINA. «Mira, yo vengo a entregarte lo que tú estás esperando», le dijo.

Le pedían mucha información. Marc Wachtenheim, por ejemplo, estuvo muy interesado en saber cómo la gente en Cuba obtenía las antenas parabólicas, cuántos las usaban y la manera de extenderlas.

Con distintos emisarios, la CIA le envió modernos medios de infocomunicaciones además de cámaras fotográficas, impresoras y otros implementos.

Después de eso le empezaron a solicitar criterios sobre la manera en que pensaban los intelectuales. «Querían saber también qué opinaban los nuevos empresarios: si ellos creían que Cuba debía cambiar, qué idea tenían del país».

En un momento determinado le orientaron retornar a la Universidad, donde ya no estaba «porque se dieron cuenta de que era donde yo podía hacer una labor efectiva.

«La idea no era únicamente que yo fuera profesor, sino que lograra llegar a ocupar cargos. Les interesaba que trabajara en la Extensión Universitaria, y habían prometido apoyarme con recursos para competencias deportivas y todo lo que hiciera falta en la esfera cultural».

El BGAN fue, en efecto, un medio de comunicación seguro hasta que apenas en diciembre pasado, en una breve conversación vía Internet por medio del chat, Wachtenheim enviaría a Capote un aviso urgente: deshacerse del «aparato» aquel.

«Nunca lo uses más (…) Si te lo encuentran, se complicarían las cosas para ti, para nosotros, y para alguien más que está preso», le advirtió en evidente alusión al denominado «contratista» estadounidense Alan Gross, pocas semanas antes de que se iniciara su juicio en La Habana.

SULLIVAN EN LA OSCURIDAD

Para entonces, nuevos oficiales de la Agencia Central de Inteligencia lo habían contactado. Como una noche de octubre de 2008 en que Anthony Boadle, entonces corresponsal-jefe de la agencia Reuters, lo invitó a una recepción en la Embajada de Alemania. Alguien importante de la SINA se le acercaría; sin embargo, Capote esperó inútilmente.

Nadie se dirigió a él hasta que el propio periodista que lo llevó le conminó a retirarse juntos y, saliendo de su escondite en la oscuridad, emergió la figura misteriosa que le había sido anunciada… Montó con ellos al auto y, entre otros temas, le preguntó al escritor si le habían publicado sus libros y lo relacionado con una posible «transición», así como «el papel que Raúl Castro podía desempeñar en ese "cambio" en Cuba». También quería saber el rol que los intelectuales jugarían en ese momento.

Capote siempre se quedó con la sensación de que el sujeto debía darle un mensaje o encomendarle alguna misión, pero no se decidió. Antes de bajar del carro, el desconocido le dejó la tarjeta con un nombre más elocuente que la escasa conversación que le había brindado: Mark Sullivan.

Su expulsión de Ecuador algún tiempo después, en febrero de 2009, le explicaría a Capote por qué fue antecedido de tanta alharaca su fugaz encuentro en La Habana.

La denuncia del presidente Rafael Correa acerca de la injerencia del estadounidense en los asuntos internos de la nación desde su cargo como primer secretario de la Embajada de Estados Unidos, destapó una olla aún más hirviente: Sullivan era el jefe de la Estación CIA en aquel país.

LA OPORTUNIDAD DE SERVIR

A esas alturas, la CIA había experimentado ya otro de sus grandes desencantos en Cuba. Poco después del 31 de julio de 2006, cuando la Proclama del Comandante en Jefe al Pueblo de Cuba dio a conocer su enfermedad y el traspaso temporal de sus funciones, Drew Blakeney llamó a Raúl Capote urgentemente.

El país respiraba tranquilidad, y las expectativas de quienes en Miami y Washington habían apostado por la desestabilización, estaban frustradas.

Faltaban escasos días para el 13 de agosto, que marcaba el 80 cumpleaños de Fidel, cuando el diplomático yanqui le adelantó que el contrarrevolucionario Darsi Ferrer «se iba a "inmolar" lanzando un comunicado para, supuestamente, levantar a todo Centro Habana, y que llamaría a una huelga general».

Entonces le orientó a Capote redactar un texto que llamara a «la unidad, a una concertación de partidos "por la democracia"».

Pero nada de eso ocurrió. El «levantamiento» solo era posible en las mentes calenturientas de los de la CIA, la derecha de Miami y la Casa Blanca, quienes se quedaron esperando una excusa que les propiciara una intervención en Cuba.

«Sé que cuando se habla de John Quincy Adams, los jóvenes creen que eso es una cosa del 1700. Mucha gente piensa que la idea de la anexión pasó. Sin embargo, yo les puedo asegurar que es algo muy actual», asevera Capote.

Siete años después de convertirse en el agente Daniel de la Seguridad, considera que no ha hecho algo sobrenatural. «No todos los hombres tienen la oportunidad de servir a su pueblo, a la Patria, de esta manera», considera. «Nosotros nos entregamos a esto para mis hijos y para los hijos de todos los cubanos».

Ahora, cuando vuelve al aula de manera abierta y sin tener que fingir, siente el compromiso tremendo de continuar desde allí. «Es muy importante la batalla ideológica: la lucha que hay que librar hoy es esa. Trataré de usar mi experiencia de todos estos años para llevarla a mis alumnos y enseñarles la Historia de Cuba. Es una tremenda responsabilidad, pero quiero consagrar mi vida a eso: a los jóvenes».

Uno de los medios entregados a Capote fue el BGAN, que le permitía comunicarse de modo seguro, sin usar las redes locales ni ser detectado.

En la misma casa del escritor, el experimentado oficial CIA Rene Greenwald concretó su «captación». Foto: Archivo

Con distintos emisarios, la CIA le envió modernos medios de infocomunicaciones además de cámaras fotográficas, impresoras y otros implementos.